Nery Persichini | Si Argentina entrara en default, ¿cuáles serían las consecuencias?
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Si Argentina entrara en default, ¿cuáles serían las consecuencias?

El conflicto con los fondos buitre está llegando a instancias definitivas. En el caso de que no se llegue a un acuerdo antes del próximo 30 de julio, Argentina entrará en default.

Las idas y vueltas de esta semana en las negociaciones entre ambas partes, mediadas por Daniel Pollack, no hicieron otra cosa que generar mayor presión e incertidumbre. Si bien se observa que los mercados aún “confían” en que habrá un acuerdo (no hubo ventas masivas de activos argentinos), esa convicción es cada vez más débil e inestable.

En el caso de que ocurriera un default, ¿cuáles serían las consecuencias más importantes para la economía argentina? A continuación, enumeramos las más destacadas:

Mayor volatilidad en los mercados de acciones y bonos. En este contexto, las variaciones intradiarias y diarias serían más bruscas. Por caso, el índice Merval esta semana retrocedió 7,36%.

Aumento de la brecha entre el dólar oficial y el paralelo. La percepción de incertidumbre y la necesidad de un refugio de valor líquido, presionaría la cotización del dólar blue al alza. Actualmente, la brecha cambiaria es de 54%.

Tendencia al alza del tipo de cambio oficial. En el corto plazo, un default llevaría a una política económica de “vivir con lo nuestro”. Para poder pagar importaciones, especialmente las energéticas, y nuevos vencimientos de deuda, será fundamental engrosar el superávit comercial. Para lograrlo, el Gobierno podría recurrir a una devaluación como la de enero (25%) para acercar el valor del dólar al tipo de cambio real de equilibrio (TCRE).

Mayor presión inflacionaria. Como consecuencia directa de la suba del tipo de cambio, la inflación tendría más combustible para subir. A esto debe sumársele que no se avizora una reducción del déficit fiscal por su inflexibilidad a la baja y porque faltan cerca de 500 días para las próximas elecciones.

Reducción del poder de compra de asalariados. El resultado de la inflación combinada con devaluación es la pérdida de poder adquisitivo que se traduce en menor capacidad de consumo. Cabe recordar, que este fenómeno ya es preexistente porque este año los aumentos salariales de los principales sindicatos promediaron 29%, siendo superados por la inflación.

Problemas para las finanzas públicas. El Estado en todos sus niveles (nacional, provincial y municipal) sentiría fuertemente el impacto de no poder refinanciar vencimientos de deuda de corto plazo a una tasa conveniente. Más aún, la actual falta de acuerdo y la consiguiente caída de los precios de los bonos, hizo que al día de hoy el costo no sea menor al 12%.

Caída de la inversión privada. El aumento del riesgo país ocasionado por un eventual default conllevaría un marcado aumento de la tasa de interés que recortaría la alicaída inversión privada. Asimismo, la suba de la tasa de descuento castigaría muchos proyectos de inversión, haciéndolos económicamente inviables.

Mayor recesión y desempleo. Tanto los problemas fiscales como la reducción de la inversión agudizarían el contexto recesivo actual del que dan cuenta mediciones privadas y del INDEC.

Restricciones en el comercio exterior. La OMC podría tomar represalias con Argentina por incumplir con el pago de deuda.

En definitiva, el escenario postdefault afectaría a las grandes variables económicas y al bolsillo de la mayor parte de la sociedad, potenciando los problemas preexistentes. Por ello, si Argentina evita el default, será una gran noticia, pero no hay mucho tiempo para festejar ya que el Gobierno debería dirigir sus esfuerzos para atender las cuestiones de fondo.

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