Nery Persichini | ¿Cómo elegir acciones locales según el análisis top-down?
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¿Cómo elegir acciones locales según el análisis top-down?

La elección de un activo financiero puntual puede responder a tantos métodos como inversores haya en el mercado. Dentro de esa amplia variedad, existe un criterio simple pero poderoso que incorpora tanto variables macroeconómicas globales como aspectos puntuales para determinar, secuencialmente, en qué acción invertir. En concreto, los inversores pueden utilizar una metodología muy común entre los economistas: el enfoque top-down.

A grandes rasgos, el criterio consiste en establecer como punto de partida la observación de fenómenos globales, y luego decantar el estudio hacia cuestiones específicas. En otras palabras, esta concepción indaga primero sobre cuestiones generales y, a medida que avanza y detecta potencial, se concentra en ramificaciones particulares que pueden ser sectores o industrias. El paso final es elegir acciones o activos específicos relacionados.

Una secuencia top-down puede iniciar preguntándose cuál es el motor de la expansión mundial, qué se avizora en el horizonte de los commodities o cómo los cambios en la política monetaria de Estados Unidos repercutirán globalmente. El siguiente paso es determinar qué tipo de país estamos analizando y observar con detenimiento la dinámica económica de una región.

Posteriormente, el análisis se estrecha aún más y llega al estudio de la macroeconomía de un país concreto. En este punto, los inversores deben prestar especial atención al vínculo entre las variables económicas más relevantes, la inserción en el mundo y la dinámica asociada de los negocios. Ya dentro del ámbito nacional, la mirada se ciñe aún más y se centra en un rubro puntual, procurando que esté alineada con el ciclo económico.

La última fase consiste elegir una compañía concreta del sector para conocer en profundidad sus características particulares y sus fundamentos. En este nivel se miran los balances, los mercados conquistados por la firma, sus ventajas comparativas, la experiencia del management, la política de dividendos, etc. Por último, la empresa con mejores perspectivas se transforma en la candidata más firme para integrar el portafolio.

¿Dónde invertir aquí?

Más allá de la compleja realidad argentina, es posible aplicarle el filtro top-down. Lo primordial para cualquier inversor es comprender la dinámica global y la inserción de nuestro país en el mundo. El paso siguiente consiste en analizar los sectores que mejor podrían funcionar en línea con las variables económicas que deberían repuntar.

A nivel mundial, el tempo lo dicta la política monetaria de EE.UU. Recientemente, la Reserva Federal (Fed) ha decidido mantener la tasa de interés en niveles muy bajos para no amenazar el nivel de empleo. Como consecuencia, los flujos de capitales internacionales seguirían buscando rentabilidad en mercados emergentes. Asimismo, el resto de los activos, tales como commodities, también tendrían espacio para recuperarse en línea con una caída del dólar.

Una segunda capa de análisis debe mirar la relación de Argentina con el mundo. Aquí es importante destacar que Brasil y China, sus principales socios comerciales, no están pasando por un buen momento. La economía y la política brasileñas están siendo arrasadas por una profunda crisis institucional que parece no tocar fondo. En tanto, China presenta el menor crecimiento económico en 25 años, aunque sigue siendo el motor emergente.

Ambos focos internacionales tienen su cuota de participación en el amargo presente de la balanza comercial argentina cuyo resultado no llega a revertir lo que ocurre en las otras partidas de la cuenta corriente. Según la estimación del Balance Cambiario del Banco Central, en 2015 la cuenta corriente tuvo un egreso neto de US$ 11.593 millones y fue uno de los mayores déficits de los últimos 15 años (solamente superado por la salida de US$ 13.280 millones de 2013).

Por supuesto que el “viento de cola” del mundo no fue el único responsable. En los últimos años la inflación y el cepo cambiario también conspiraron contra el potencial de la cuenta corriente. De todos modos, la contundencia de las cifras cambiarias habla a las claras de las dificultades del país para generar dólares vía cuenta corriente. Como reflejo, en el último lustro, el financiamiento externo se realizó mediante la pérdida de reservas y, en menor medida, la cuenta capital o financiera.

En este sentido, la reciente salida del default podría facilitar la obtención de dólares por otra vía, pero este auxilio será transitorio y de corto plazo. No se puede confiar indefinidamente en los ingresos de la cuenta capital y financiera porque luego exigirán el repago de los préstamos. Por eso mismo, los próximos años estarán signados por la urgencia de recomponer rápidamente la cuenta corriente y construir solvencia de cara a los compromisos de deuda existentes y venideros.

Por último, un nivel más profundo del análisis top-down debe incorporar esta necesidad macrofinanciera. En este contexto, el sector por excelencia que genera los dólares comerciales es el agroexportador. Al indagar en el rubro, encontramos que a este panorama macro se le adiciona una mejora de los incentivos gracias a la reciente recomposición de la rentabilidad (quita de retenciones, unificación cambiaria, etc.). Ya dentro de la industria del “campo”, la última fase del análisis requiere conocer las empresas, estudiar sus estados contables y empaparse del negocio, entre otros factores.

En suma, los inversores que ponderen los beneficios potenciales de Argentina cuentan con el análisis top-down para decidir los rubros con mayores perspectivas. En un mundo que dista de ser ideal pero donde todavía abundan los dólares (política monetaria laxa de la Fed) y sigue habiendo una demanda importante de productos primarios (China es el motor emergente), las empresas agroexportadoras están en sintonía con las necesidades financieras de la economía local y con los incentivos particulares del sector.

Columna publicada en El Economista el 15/04/2016.

160415 Cómo elegir acciones argentinas según el análisis top-down

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