Nery Persichini | Cómo leer fácil los balances para invertir mejor en acciones
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Cómo leer fácil los balances para invertir mejor en acciones

screen graph

Muchos inversores sólo prestan atención a los gráficos de los monitores y se olvidan de algo fundamental: si ellos tienen acciones, entonces son accionistas. Ser accionista equivale a poseer una porción del capital de la empresa. También significa que los titulares de las acciones tienen derecho a percibir dividendos en caso de que haya ganancias y la Asamblea decida distribuirlas.

El conocimiento de lo que ocurre puertas adentro es un mandato para el inversor, afirmación de validez tanto para el pequeño accionista como para el accionista mayoritario.

A nivel general, conocer la firma implica estar al tanto de la naturaleza del negocio, la posición de mercado, la existencia de ventajas competitivas y la relación con sus clientes, entre otras cuestiones relevantes. Yendo a lo particular, lo que el inversor le debe atender es el panorama económico y financiero de la compañía.

Por fortuna, no es necesario ser economista o contador para comprender esas dimensiones de la marcha del negocio. Sólo basta con mirar unos cuadros llamados estados contables que las firmas presentan regularmente ante la Comisión Nacional de Valores (CNV).

Los estados contables básicos, en pocas palabras

Los elementos constituyentes más importantes de la contabilidad financiera y que permiten a los accionistas e inversores interesados tener un pantallazo de la empresa son cuatro:

– Estado de Situación Patrimonial (ESP)

– Estado de Resultados (ER)

– Estado de Flujo de Efectivo (EFE)

– Estado de Evolución de Patrimonio Neto (EEPN)

Veamos de qué se trata cada uno de ellos.

El Estado de Situación Patrimonial (ESP) es comúnmente conocido como Balance General. Muestra la estructura patrimonial con el desglose en activo, pasivo y patrimonio neto.

Esto quiere decir que el ESP exhibe los bienes y derechos de la empresa (activo) con los recursos financieros que se usaron para obtenerlos, provenientes tanto de terceros (pasivo) o de los accionistas (patrimonio neto).

Es importante destacar que el ESP muestra información estática. Es comparable a sacar una foto de la empresa en un momento dado para mirar stocks.

Por su parte, el Estado de Resultados (ER) tiene como finalidad reflejar la ganancia o pérdida durante el ejercicio contable (por lo general, un año).

A diferencia del ESP, el ER es información dinámica. Captura lo que los economistas llamamos variables flujo, como lo son las ventas, costos, gastos y ganancia.

Por otro lado, el Estado de Flujo de Efectivo (EFE) muestra los movimientos de dinero en efectivo del período.

El EFE también muestra datos dinámicos y distingue tres fuentes de variación del cash: actividades operativas, de inversión y de financiación.

Por último el Estado de Evolución del Patrimonio Neto (EEPN) refleja todos los hechos económicos relacionados con los accionistas. Es un cuadro dinámico que exhibe saldos iniciales, movimientos y el saldo final del capital social.

¿Dónde mirar primero? Ganancias contables vs. Cambios en la caja

Si bien los cuatro elementos de la contabilidad financiera son relevantes, hay dos que los inversores usan con mayor frecuencia para conocer la situación de las empresas: el Estado de Resultados (ER) y el Estado de Flujo de Efectivo (EFE).

El Estado de Resultados permite ver si la empresa obtuvo una ganancia o una pérdida contable. Si existe un beneficio, luego la Asamblea de Accionistas determinará si se distribuye como dividendos o si se reinvierte. En cualquier caso, el resultado neto se desprende de la siguiente fórmula:

Ventas netas

(-) Costo de mercaderías vendidas

= Utilidad bruta

(-) Gastos de administración
(-) Gastos de comercialización
(-) Depreciones y amortizaciones
(-) Otros gastos

= Resultado operativo

(-) Intereses
(+/-) Ingresos extraordinarios

= Resultado antes de impuestos

(-) Impuestos

= Resultado neto del período

Vale aclarar que este cuadro se rige por un criterio contable que se conoce como “devengado”. Éste contempla el registro de las operaciones económicas sin distinguir si se cobraron o pagaron. Esto quiere decir que la empresa pudo haber vendido muchos bienes o servicios y ser rentable según la contabilidad. Pero el ER no nos dice nada sobre las cobranzas o la realidad financiera.Para separar estos efectos tenemos que recurrir al Estado de Flujo de Efectivo. El EFE es el cuadro que nos permite ver por dónde pasa el negocio. En contraposición al Estado de Resultados, el Estado de Flujo de Efectivo se basa por el criterio de lo “percibido”. Así, sólo registra las operaciones que afectaron la posición de caja, ya sean ingresos o egresos.

A continuación, vemos un esquema simplificado del Estado de Flujo de Efectivo:

Efectivo al inicio del ejercicio
+/- Flujo neto generado (utilizado) por las actividades de operación (i)

+/- Flujo neto generado (utilizado) por las actividades de inversión (ii)

+/- Flujo neto generado (utilizado) por las actividades de financiación (iii)

Aumento o disminución en la posición de efectivo (i)+(ii)+(iii)
Efectivo al cierre del ejercicio

Mirando cómo fue el flujo neto de caja a través de las actividades operativas (cobranzas y pagos), de inversión (compra/venta de maquinaria) y de financiación (préstamos, aportes y dividendos), podemos tener un panorama más claro de si la empresa genera dinero y por qué canales lo hace, más allá de lo que diga la técnica contable.

Lo ideal es que la empresa aumente año a año su posición de caja. Esto la dota de liquidez para afrontar compromisos de corto plazo. Pero puede ocurrir que la firma pierda dinero en algún año.

¿Esto es malo? No necesariamente. Puede ocurrir que, al encarar un vencimiento importante de deuda (desendeudamiento), la empresa tenga que ceder parte de su caja. En todo caso, la clave siempre pasa por el dinero generado por el lado operativo ya que éste constituye el núcleo del negocio y es el motor que debería financiar el resto de los canales.

Por esta razón, cuando una empresa empieza a andar a mal, lo primero que se resiente es el flujo neto del lado operativo. Este síntoma sólo se ve en el Estado de Flujo de Efectivo pero queda oculto bajo la alfombra si nos atenemos únicamente a lo que dicta el Estado de Resultados.

Otra cuestión importante a tener en cuenta del ER y el EFE es que si hay diferencias profundas, esto podría anticipar problemas. Por ejemplo, si una empresa está aumentando sus ingresos contables pero sus flujos operativos no están creciendo, esto podría significar dificultades de cobranzas en el futuro.

Por último, siempre es saludable leer entre líneas las diferencias entre las ganancias contables y los cambios de efectivo para anticiparse a las variaciones operativas y financieras y, posteriormente, del precio de las acciones.

Columna publicada en Apertura.

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